The Handmaid’s Tale, lapidaciones en la Era Tinder.

The Handmaid’s Tale, lapidaciones en la Era Tinder.

Aquí somos muy fans y mucho fans de muchas cosas. De los Shelby, de Fargo (¡ay, Fargo…!), de True Detective, de Westworld, de Black Mirror, de todo Sorrentino, de Peggy Olson, (que sí, Ro, también de Arctic Monkeys, pero es que estamos hablando de series y cine ¿vale?), pero lo de hace un año con The Handmaid’s Tale no tiene nombre. The Handmaid’s Tale se ha convertido en uno de los prismas con los que miramos todo lo que pasa a nuestro alrededor. Y no, no nos referimos a la vida, eso nos está pasando de largo, nos pasó hace muchísimo. No nos reconocemos en la edad que dice nuestro DNI. ¿Sois conscientes de que hay gente casi mayor de edad que nació en euros?. “Quería unos pañales para el niño”, “aquí tiene, son 15 euros”, pues dentro de un año o dos ese niño ya juega al mus en la facultad con sus bravas, su mixto o lo que haya en la cafetería de la universidad. En nuestra época, no hace tanto, lo juro, no había quinoa en la facultad (de hecho, James, la palabra facultad ya suena rancia), ahora tendrán hummus, verduras en tempura y berenjenas con miel, porque hay una ley que obliga a ponerlo en todas los restaurantes y cafeterías, eso y alguna canción de Ed Sheeran, si no hubiera una ley nadie en su sano juicio escucharía Ed Sheeran  (bueno ya, ya paramos). Decíamos que The Handmaid’s Tale (El Cuento de la Criada, por cierto), nos voló la cabeza. Los planos, la fotografía, la ambientación, todo lo que desprende estéticamente he Handmaid’s Tale es una...
The F***ing “The End Of The F***ing World»

The F***ing “The End Of The F***ing World»

Enero 2018 no fue fácil para nosotros, ¿vale?. Pero si hubo una cosa maravillosa que pasó en ese mes fue The End Of The F***ing World. The End of The F***ing World es de esas series que devoras en una tarde. Y la culpa de eso la tienen sus personajes, su humor británico tan políticamente incorrecto, su banda sonora (qué banda sonora) y sus acentos (esto puede que solo le haya pasado a Ro, no estamos seguros).   ¿De qué va? ATENCIÓN SPOILERS   James (el coprotagonista de la serie, no el nuestro) es un psicópata (bueno, como el de aquí) que disfruta metiendo la mano en la freidora y matando animalitos. Alyssa, por el contrario, es excéntrica, no tiene miedo a decir lo que piensa, ni problema con destrozar su smartphone en el suelo de la cafetería del colegio.   ¿Cómo acaban juntos? James decide que Alyssa puede ser su primera víctima humana y… Alyssa (que no sabe esto, evidentemente) no tiene nada mejor que hacer. La cosa se tuerce y acaban huyendo y les pasa de todo. De todo.   ¿Por qué es tan maravillosa? La fórmula no falla: dos personajes con personalidades opuestas que evolucionan, van conociéndose y descubriendo que ni él es tan perturbado, ni ella está tan segura de sí misma + un guión cargado de diálogos excelentes + unos personajes secundarios que enriquecen la trama + unas localizaciones elegidas con mucho mimo +  una fotografía preciosa  + un vestuario tan vintage como actual (que hace que tengas que recordarte constantemente la serie que está ambientada en nuestra década y no en 1971) y...